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jueves, 27 de junio de 2013

La elección de la zorra (cuento)


En un bosque tupido de árboles se amontonaban pequeños animales.

- ¿Qué ha pasado? ¿Qué le ha ocurrido?- gritaban desesperados mientras se buscaban un espacio para mirar.

En medio, un ciervo de matices marrones de pelo fino estaba desplomado con las patas estiradas y lo ojos bien abiertos (siempre lo ojos abiertos, ni siquiera los cerraban para dormir). Era un típico caso del bosque.

- ¿Por qué tanto alboroto? Si es lo más natur..- se calló el pico una pata chillona al observar los ojos del pobre ciervo. No eran los típicos ojos de miedo, eran de petición, de súplica.

Su descubrimiento y el atolondrado acercamiento del resto al ciervo le impidió darse cuenta que a dos pasos del cadáver habían otros dos. Un ciervo, ya pasado en tiempo, a medio comer y una zorra que...

- ¡Esta viva! ¡esta viva!- grito la pata moviendo las alas con desespero - ¡Vengan, que está viva!

Los observadores resien llegados fueron hasta los otros cadáveres, mientras que los que llegaron primero se quedaron de pie frente al ciervo como forma de protesta a algo (se reconoce por el suspiro fuerte y la expresión de molestia). 

- ¡Cójanla! - grito la pata como si la zorra estuviera apestada. Los animales respondieron y entre 5 (porqué así de peligrosas son las zorras) la acorralaron.

-Ah! Ah!- gritaba la zorra retorciendose e intentando tomarse de la barriga.- Ah!, Ah!- y unos crujidos se escucharon.

Como era de esperarse de los animales del bosque, le suministraron uno de aquellos brebajes ancestrales para calmarle los dolores.

- Gracias! Muchas gracias! - Dijo la zorra enseñando los blancos dientes.- Me han salvado la vid...

- Silencio zorra! - grito una puma que resien llegada- Ya te salvaron la vida, ahora debes contarnos lo que sucedió.

La zorra bajó la cabeza y se sacudió con mucha pena. Los ánimos se calmaron, pero los animales aún esperaban una respuesta.- He sido víctima - finalmente dijo -Me ha engañado, me ha dicho que me amaba pero se quería ir- comenzó a lloriquear en lapsos ahogados- Me.. Ha... jum jum- Lloriqueaba.

Los presentes se conmovieron- Traiganle agua- grito algún animal.- No, no... El afluente está muy cerca, so.. solo llévenme jumm jummm- Lloriqueo la zorra. Los animales sumamente tocados la arrastraron hasta el río. 

-Cuéntanos la historia- le reclamó un ardilla, desde lo alto de un árbol. - Sí, ¡continua!- exclamaron varios en son de intriga. - O fadé.. pedo.. jumm jumm- Lloriqueó mientras la cara de los animales pronunciaban interrogación-  Pedo.. no podo.. despida...jumm jummm- En ese momento entendieron que no era un nuevo lenguaje el de la zorra sino un atraganto con sus fluidos. - Lávenle el rostro con el agua- intervino la pata.- No, no.. io podo limpar-me, no pdecisam.. jumm jumm- Lloriqueó nuevamente la astuta Zorra.

La acercaron al río y la zorra sumergió su hocico. Dos minutos estuvo dentro (era una buena deportista) y sacó la cabeza- No podo limpad-me .. necesito de mids maods.. jumm jumm- Los animales que no podían aguantar la espera de saber que le había sucedido a aquel pequeño ciervo de ojos cariñosos, aceptaron- ¡Déjenla!- Y así lo hicieron. La zorra sumergió su hocico, su cabeza, sus orejas, su cuello, su cuerpo y lo último que vieron los animales fue un rabo muy grande y peludo perdiéndose en el río.

Así fue como los animales se quedaron sin historia y la zorra sobrevivió. Sin embargo, yo que fui el único que se sentó a pensar en lo que había pasado pude escuchar de boca de un sapo, que allí vivía, lo que había pasado. Y aquí se los cuento.

Un ciervo joven estaba perdidamente enamorado de la zorra. Pero el amor era lejano, pues como se debe entender la zorra come carne y el ciervo esta hecho de carne. Por esta razón, la veía siempre pasar por el bosque, siempre de lejos, y camuflado. Pero la zorra astuta ya lo sabía. Lo sedujo con caminatas lentas y lo fue llevando hasta su guarida.Se dirigió hacia lo más oscuro y sin más, desapareció. Segundo después el ciervo estaba tiritando con la espalda pegada al suelo. La zorra, con dos patas sobre el pecho del pobre animal le dijo- ¿Porqué me si...- Al parecer se dio cuenta de lo que todos los otros animales reunidos entendieron cuando miraron los ojos del pobre ciervo, pues cambió su tono y muy suave completo- siento tan enamorada por ti? jumm jumm- Lloriqueó. Al ciervo le dio un vuelco el corazón, se recompuso y salto de alegría alrededor de la zorra que le respondía con ojos tiernos y llorosos. El ciervo le prometió todo y ella sólo una cosa: No volvería a comer a nadie más. - Hasta yo le creí, me dijo el sapo moviendo la papada rugosa.

Así pasaron 2 días y 6 horas y luego ocurrió el desastre - Me continuo contando el sapo- La zorra no podía más con ella. Necesitaba matar, necesitaba comer. El ciervo le recordó la promesa, pero al darse cuenta de que la zorra estaba desesperada, le ofreció su carne. La zorra no la quiso aceptar. Ante la insistencia del ciervo, corrió a trote a la salida de la caverna donde se encontró a un viejo conocido, el ciervo viejo. Con él si podría, se dijo, y de un salto lo volcó. El ciervo joven corrió en su auxilio, pero la zorra (que sus mañas nunca deja) viró y así fue como murió el pobre siervo, con el amor en los ojos. La zorra se indigestó por comer carne rancia y ustedes la salvaron...

Fue cuando interrumpí al sapo y le dije: "hoy no pagará, pero su deuda va aumentar"



Juan de Cora

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