OH! que triste y lúgubre día; de que pena y de que vergüenza me llena recordar mis proezas hechas en vida, y hoy, que muerto estoy, he dejado que de mi se posean mis más profundos sentimientos para no desaparecer por siempre. Pero, ¿Qué hacer? ¿Que debo tener? , ya no me quedaba nada, solo la batalla perdida con la vida, mi vergüenza. Simplemente me queda nada y esa nada escribiré para así no desaparecer totalmente, sin robarles al menos una mirada.


Buena tío,la trascendencía en la vida es lo que todo ser humano debe de buscar en este mundo actual que nos llena de necesidades vanas y superfluas que solo llenan carencias momentáneas más no llenan en sí lo báscio en todo ser que es el sentido de su vida
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